En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor… Sentirlo era
Sentirte el corazón ! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,

Bajaron… y callaste… y pareciste
Oír pasar la Muerte… Yo que abriera
Tu herida mordí en ella – ¿ me sentiste ? –
Como en el oro de un panal mordiera !

Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto !
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí á esa fuente abierta en tu quebranto.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿ Por qué fuí tu vampiro de amargura ?…
¿ Soy flor ó estirpe de una especie obscura
Que come llagas y que bebe el llanto ?

Preparadme una barca como un gran pensamiento…
La llamarán “La Sombra” unos, otros “La Estrella”.
No ha de estar al capricho de una mano ó de un viento:
Yo la quiero consciente, indominable y bella !

La moverá el gran ritmo de un corazón sangriento
De vida sobrehumana; he de sentirme en ella
Fuerte como en los brazos de Dios ! En todo viento,
En todo mar templadme su prora de centella !

La cargaré de toda mi tristeza, y, sin rumbo,
Iré como la rota corola de un nelumbo
Por sobre el horizonte líquido de la mar…

Barca, alma hermana; hacia qué tierras nunca vistas,
De hondas revelaciones, de cosas imprevistas
Iremos?… Yo ya muero de vivir y soñar…

Pobres lágrimas mías las que glisan
A la esponja sombría del Misterio,
Sin que abra en flor como una copa cárdena
Tu dolorosa boca de sediento !

Pobre mi corazón que se desangra
Como clepsidra trágica en silencio,
Sin el milagro de inefables bálsamos
En las vendas tremantes de tus dedos !

Pobre mi älma tuya acurrucada
En el pórtico en ruinas del Recuerdo,
Esperando de espaldas á la vida
Que acaso un día retroceda el Tiempo !…

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,
Muda como una lágrima he mirado hacia atrás,
Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino á aullarme al oído un triste “¡ Nunca más !”

Tan triste que he llorado hasta quedar inerte…
¡ Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás !
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte…
- Almas hermanas mías, nunca miréis atrás !

Los pasados se cierran como los ataúdes,
Al Otoño, las hojas en dorados aludes
Ruedan… y arde en los troncos la nueva floración…

-…Las noches son caminos negros de las auroras…-
Oyendo deshojarse tristemente las horas
Dulces, hablemos de otras flores al corazón.